viernes, 10 de octubre de 2025

Capítulo 40: Un Nuevo Shinigami

El aire húmedo del subterráneo de Urahara estaba impregnado de reishi. Las paredes, reforzadas por el trabajo de Tessai, vibraban como si recordaran las incontables batallas libradas allí.

Kazui bajó los peldaños con paso firme, aunque no pudo ocultar la curiosidad que lo devoraba.
—¿Qué es este lugar?

Ichigo, ya vestido con su traje de shinigami, caminó delante con calma, con Zangetsu descansando en su espalda.
—Un sitio de entrenamiento. Lo usaba cuando tenía tu edad… y aprendí a pelear de verdad aquí.

Kazui bajó la mirada a la zanpakutō que llevaba en la espalda, al igual que su padre. La ajustó con una mezcla de ansiedad y emoción.

A un costado, en una parte segura de la sala, preparada por Tessai, Rukia e Inoue observaban a través de un kido de protección. El campo ya estaba listo.

El silencio fue roto por una voz femenina, clara y juvenil:
—¡Tú puedes, Kazui! ¡Pateale el trasero a ese anciano!

Rukia giró la cabeza incrédula. Ichika estaba de pie detrás de ellas, los brazos cruzados con una sonrisa traviesa.
—¿¡Qué haces aquí!? —gruñó Rukia, fulminándola con la mirada.

Ichika señaló con el pulgar hacia atrás.
—Mi padre me trajo.

Y justo entonces, otra voz retumbó desde la entrada:
—¡Dale, Ichigo! ¡Enséñale a ese mocoso como pelea un verdadero Shinigami!

Renji apareció, brazos arriba y una sonrisa de oreja a oreja.

Rukia los miró a ambos, el ceño fruncido, hasta que estalló:
—¡¿QUÉ HACEN AQUÍ?!

Orihime, incapaz de contenerse, rompió en carcajadas. Las lágrimas le corrían por las mejillas de tanto reír.
—Es lindo… —jadeó entre risas— volver a estar todos juntos. Me recuerda cuando éramos jóvenes.

Rukia respiró hondo, miró a su amiga y terminó cediendo con una sonrisa suave.
—Está bien… pero no griten.

Orihime asintió, aún riendo, y las dos se miraron cómplices, como en los viejos tiempos.

Ichigo desenvainó lentamente a Zangentsu, los filos resonando con un eco profundo.
Kazui imitó el gesto, sacando su zanpakutō con decisión. La tensión llenó el aire.

—No te contengas —dijo Ichigo, con una sonrisa seria—. Si quieres ayudar al Seireitei, demuéstrame que puedes proteger algo primero.

Kazui asintió, cerrando el puño sobre la empuñadura.
—Te lo demostraré, papá.

Ambos se lanzaron al mismo tiempo. El choque de acero resonó como un trueno, levantando polvo en el campo.

Ichigo, con fuerza medida, balanceó Zangetsu en un arco descendente. Kazui bloqueó con firmeza, aunque el impacto lo arrastró varios metros hacia atrás.

—¡Nada mal! —Ichigo volvió a la carga, él y su zampakutō girando en sincronía perfecta.

Kazui esquivó a la derecha, usando un shunpō torpe pero decidido. Respondió con un corte lateral, que Ichigo bloqueó, desviando el golpe como si nada.

—Demasiado predecible —gruñó Ichigo, empujándolo hacia atrás.

Kazui apretó los dientes, respirando hondo. El reiryoku a su alrededor se agitó.
—Todavía no has visto nada.

Se lanzó de nuevo, esta vez más rápido, obligando a Ichigo a retroceder unos pasos. La fuerza bruta era desigual, pero la determinación de Kazui lo hacía avanzar sin rendirse.

Desde el área segura, Rukia apretó los puños mientras observaba.
—Ese niño… pelea igual que Ichigo en sus primeros entrenamientos.

Renji sonrió orgulloso.
—Tiene el mismo fuego.

Ichika inclinó la cabeza, fascinada por la batalla.
—¡Claro que sí! Kazui va a ganar.

Orihime, sin dejar de mirar, murmuró en voz baja:
—No… no es cuestión de ganar o perder. Es cuestión de si su corazón puede estar a la altura.

Ichigo y Kazui se encontraron de nuevo en el centro, espadas chocando, chispas volando. Los dos forcejearon, los ojos fijos el uno en el otro.

—¡Muéstrame tu voluntad, Kazui! —rugió Ichigo.

—¡No soy solo tu hijo! —gritó Kazui, empujando con todas sus fuerzas—. ¡Soy un Shinigami!

El impacto sacudió el suelo, haciendo retumbar todo el subterráneo.

Ambos retrocedieron, respirando con fuerza. Ichigo bajó lentamente su espada y sonrió.
—Eso es…

Kazui lo miró, jadeante, pero con el fuego intacto en los ojos.

El espiritu de lucha de un nuevo shinigami... a nacido.

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