viernes, 29 de agosto de 2025

Capítulo 22: Reconocimiento

El tiempo pasó.

Peleas. Misión tras misión.
Grietas en las paredes del cuartel 11.
Marcas de su reiatsu, mezcladas con las cicatrices de otros.

Él no se impuso.
Se ganó el respeto.
A puro entrenamiento y combates.
A puro volver con todos vivos.

Un día, lo llamaron al 1° Escuadrón.
El Comandante Kyōraku lo esperaba recostado en su sillón, sake en mano.

—Capitán, toma asiento.

Él obedeció en silencio.

Kyōraku sonrió.

—Dicen que lograste domar a esas bestias.

Él entrecerró los ojos.

—No son bestias.
—Solo hombres y mujeres que quieren pelear.
—Yo solo los guío.

Kyōraku dejó escapar una carcajada suave.

—Bien dicho.
—No pierdas eso.
—...Serás un buen Capitán.

De regreso, el cuartel del 11° Escuadrón estaba caluroso y ruidoso.
Pero al verlo entrar, todos se callaron un segundo.
Algunos hicieron un gesto con la cabeza.
Otros solo lo siguieron con la mirada.

Uno de sus hombres se le plantó en el pasillo.

—Capitán. Dos cosas.

Él frunció el ceño.

—Habla.

El subordinado tragó saliva.

—¿Por qué no tenemos aun teniente?

Él suspiró.

—Ikaku renunció antes de que yo llegara.
—Tenía sus motivos.
—Tal vez lo mejor sea deba hablar con él.

El otro bajó la cabeza, conforme.

—¿Y la segunda?

Señaló el mango negro sobresaliendo de su espalda.

—¿Por qué nunca usas esa zanpakutō?

Silencio.
Su mirada se endureció.

—Porque no sé si sea seguro para ustedes.
—En mi espalda... puedo controlarla.

El shinigami alzó la barbilla.

—No importa.
—Somos el 11° Escuadrón.
—Si algo te pasa, pelearemos contigo.

Él se quedó quieto.
Luego asintió.

—Entiendo.

Le pasó una mano por el hombro y siguió su camino.
Escuchó los pasos de su escuadrón detrás.
Sonrió apenas.
Esta vez, esos cuarteles ya no era un lugar prestado.
Era su hogar.

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