No sé si lo que voy a contar es verdad.
Quizá sea solo un sueño demasiado vívido,
o un recuerdo que no debería tener.
A veces pienso que mi mente me engaña,
que inventa batallas que nunca sucedieron,
nombres que nadie recuerda,
lugares que no figuran en ningún mapa.
Otras veces... siento que es más real que nada.
Que esas heridas, esas voces, ese poder
siguen quemando dentro de mí,
esperando un momento para despertar.
Hay algo en mí que me susurra
que no debería escribir esto.
Que debería olvidarlo.
Negarlo.
Sellarlo.
Pero no puedo.
Porque lo recuerdo.
Incluso los nombres... algunos son reales,
otros los escuché quién sabe dónde,
o los encontré en historias ajenas.
Y, aun así, todos me saben míos.
No sé dónde termina la fantasía
y dónde empieza la memoria.
Aún hoy, las palabras de mi sensei
siguen resonando en mi mente,
como una bandera de batalla que llevo conmigo.
Es lo único que puedo asegurar que es mío,
y lo que me ha traído vivo hasta aquí.
Pero no puedo negar que el cansancio pesa.
Que este camino, aunque eterno, me agota.
Por eso voy a contarlo.
Tal vez para dejar de cargarlo solo.
Tal vez para no olvidarlo del todo.
O tal vez... para saber si alguien más también lo recuerda.
Sea verdad o imaginación,
memoria o invención,
estas son las palabras que decidí no callar.
Estas son mis Sombras y Almas: Memorias de un Shinigami
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